Biodigestores de pequeña escala: ¿por qué algunos dejan de operar después de instalados?

Cuando se habla acerca de los biodigestores de pequeña escala y sus ventajas para el medio ambiente, sociedad y economía, normalmente se discute bastante como instalarlos, tipos de materiales, métodos de construcción y costos. Pero no siempre sabemos cuánto de estos biodigestores continúan operando tras el final de los proyectos e iniciativas que lograrán construirlos. Eso deja una duda en todo el sector, financiadores, gobierno, expertos y el usuario, y a veces genera descrédito de la tecnología.

Por eso, hoy vamos a hablar acerca de un proyecto que analiza lo anterior en Argentina con el objetivo de fortalecer o colocar nuevamente en marcha los biodigestores ya instalados en escuelas agrarias y técnicas del país a lo largo de los últimos años.  Estos sistemas tienen finalidades educativas, productivas y de extensión y fueron resultado de distintas mociones, algunas individuales, otras colectivas, inter o intrainstitucionales.

Biodigestor de mampostería construido en 2015. Nunca operó por tener pérdidas de agua. Foto de Mariano Butti.

El proyecto argentino de que estamos hablando tiene el título “Fortalecimiento de digestores de pequeña y mediana escala diseñados para el tratamiento de la fracción orgánica de residuos asimilables a domiciliarios en la Región Pampeana” y es ejecutado por el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA).

En lo que va del 2019 el equipo del proyecto hizo un relevamiento actualizado de digestores instalados en 8 escuelas agrarias y técnicas del norte de la provincia de Buenos Aires y sur de la provincia de Santa Fe, con el fin de verificar: tamaño, tipo de sustratos utilizados, materiales con los que fueron construidos y estado actual. A partir de esto, se pudo determinar que 2 de los biodigestores se encuentran en marcha, 2 en proceso de reconstrucción y 4 todavía no están más en funcionamiento.

El material de mayor recurrencia en la construcción es del tipo lona, con 4 biodigestores. Los otros, 3 son de material de construcción (mampostería) y 1 de tanque plástico prefabricado. Los volúmenes de los biodigestores oscilan entre 1 m3 y 25 m3 y son alimentados especialmente con residuos del comedor y estiércoles, principalmente porcino. En el caso de los digestores que no son para fines solamente educativos, el biogás es utilizado para la cocción de alimentos.

Biodigestor de lona inoperante. Instalado en 2014. Foto: Mariano Butti.

Los problemas encontrados en los biodigestores que dejaron de operar o no llegaron a empezar su operación, son:

  • Impermeabilización y problemas con los materiales utilizados
  • Escaso seguimiento del proceso
  • Falta de conformación de un equipo de trabajo
  • Falta de capacitación o formación para la puesta a punto, operación y mantenimiento del digestor
  • Falta de planificación en la utilización del digerido

Además de eso, se observó que estas iniciativas no están vinculadas entre sí, ni con el sistema científico tecnológico y no forman parte de un programa o modelo de desarrollo de nivel gubernamental. También carecen de control y seguimiento de las variables de proceso y se desconoce la cantidad de biogás producido y su eficiencia.

Biodigestor de la Escuela Runciman. Operando desde 2014. Foto: Mariano Butti.

Los sistemas que están teniendo más éxito en la operación y mantenimiento son los que tienen personas involucradas en el tema y están relacionados a un programa o institución. Mariano Butti, del INTA, explica que un buen ejemplo es el biodigestor de la Escuela Agraria Nº1 Duggan, Buenos Aires (foto de la portada de la noticia), este biodigestor se encuentra en funcionamiento desde 2016, gracias al apoyo y seguimiento del encargado del proyecto y coordinador del programa “Cuidando Nuestras Cuencas”.

Biodigestor indiano en inicio de operación (inoculación y puesta a punto). Foto: Mariano Butti.

Otro ejemplo es la Escuela Runciman que cuenta con un biodigestor de tanque plástico, cuyo volumen es de 2500 litros. Posee agitación (mecánica) y aislamiento (enterrado y rodeado de botellas plásticas). Se encuentra diseñado para ser alimentado con residuos de cocina, aunque ocasionalmente también se agregan efluentes de un productor de cerdos cercano a la escuela. El biogás generado se utiliza para preparar dulces y conservas. Según Mariano el biodigestor está en funcionamiento ininterrumpido desde 2014 “gracias a la continua asistencia técnica a largo de los años por parte de técnicos del INTA y fundamentalmente por la apropiación tecnológica y de conocimientos de los docentes y alumnos del colegio que se fueron trasmitiendo a lo largo del tiempo”. Esta experiencia comenzó siendo del tipo demostrativa-educativa, aunque con el tiempo fue llevándose a cabo un seguimiento y evaluación del sistema a los fines de poder realizar una evaluación de su funcionamiento.

Los resultados de este relevamiento son fundamentales para brindar el acompañamiento necesario, poner en marcha los sistemas,  monitorear la cantidad de residuos tratados y el biogás producido, llevando un registro de funcionamiento y operación. Pero, principalmente, este proyecto tiene mucha importancia por apoyar prácticas de enseñanza que refuerzan los conocimientos y aprendizajes garantizando la sostenibilidad en el tiempo de los biodigestores, fortaleciendo a su vez los conocimientos y capacidades necesarias para garantizar la correcta implementación de esta tecnología en el ámbito de la Agricultura Familiar de Argentina.

Foto: https://tercersector.org.ar/banco-galicia-y-fundacion-williams-premian-proyectos-de-gestion-de-residuos-para-la-prevencion-y-mitigacion-de-la-contaminacion/

Hay que destacar que los recursos financieros para este proyecto provienen del Fondo para la Conservación Ambiental del Banco Galicia, que tiene el objetivo de incentivar proyectos de investigación y gestión que busquen la conservación ambiental y el desarrollo sustentable de Argentina. Este Fondo cuenta con el apoyo institucional del Ministerio de Educación, Cultura, Ciencia y Tecnología de la Nación; de la Secretaria de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación y de la Administración de Parques Nacionales (APN).

 

Texto de Leidiane Ferronato Mariani y Gloria Ximena Pedraza e informaciones aportadas por Mariano Butti (butti.mariano@inta.gob.ar), INTA, Argentina.